La Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria apoya el nombramiento de un liceo como “Mordejai Anilevich”.
Mordejai nació en Varsovia, donde se integró a uno de los movimientos juveniles judíos de izquierda, la Hashomer Hatzair. Cuando Polonia fue invadida por los nazis, emigra hacia la URSS, con varios de sus compañeros. Una vez allí, estos muchachos deciden en colectivo volver a su tierra de origen y organizar la resistencia. En un mundo trastocado, los jóvenes echan sobre sus hombros la responsabilidad del sustento de las familias, de los huérfanos, y la comunicación entre los diferentes ghettos. Es así que se enteran que las deportaciones tenían un único final: la muerte.
Intentan de todas formas convencer a los adultos, pero muchos de ellos no les creen. De todas maneras, se las ingeniaron para organizar la defensa del ghetto. Lograron incluso pulir históricas diferencias frente al lobo nazi y fundan una organización llamada ZOB (Organización Judía de Combate) que nuclea diversos grupos de izquierda sionistas y no sionistas, comunistas, socialistas y otros con claro anclaje proletario y sindical. En el ghetto de Varsovia, Anilevich es elegido comandante.
21 días les llevó al ejército más poderoso del mundo –recordemos que en 1943 nadie había podido derrotar a los nazis aún- vencer a estos jóvenes hambrientos, harapientos y escasamente armados que contaban solamente con una ventaja: no se iban a dejar morir sin hacer nada. “No iremos como ovejas al matadero” había escrito Aba Kovner, otro líder de la resistencia. Tuvieron que incendiar el ghetto para derrotarlo. Así cae el refugio de Milá 18, donde muere a sus veintitrés jóvenes años Mordejai Anilevich. Pero no es el único. Chiquilines y chiquilinas murieron también.
Anilevich representa una memoria ejemplar: la lucha frente a la injusticia; la rebeldía de la juventud cuando el mundo se les caía encima; la defensa de la dignidad humana; el animarse a juntarse con el que piensa parecido, pero no igual, contra la bestia nazi; el vivir pensando que el mundo debe ser más justo, y el estar dispuesto a luchar por ello. Este compromiso con la historia y con el ser humano vale la pena enseñarlo.
Por ello apoyamos la propuesta.
FENAPES respalda nombre de Mordejaj Anilevich a liceo
14/May/2013
Fenapes, Comunicado